
Inspección y Mantenimiento de la Defensa de la Ciudad
La Dirección Provincial de Vialidad se encuentra ejecutando un plan integral de mantenimiento y optimización del cordón de barreras de protección contra inundaciones en la ciudad de Clorinda.
Según detalló el ingeniero Juan Díaz Pona, supervisor y jefe de Estudios y Proyectos de la entidad, los trabajos abarcan la totalidad del perímetro defensivo, extendiéndose desde el sector de Porteño Norte hasta el acceso a Puerto Pilcomayo.
Actualmente, las intervenciones se concentran en puntos estratégicos como los barrios Porteño Norte, Libertad, Itatí y el sector de Bolsón Grande (San Francisco de Asís). Tras culminar los relevamientos topográficos correspondientes, la repartición provincial presentará próximamente el proyecto técnico para el tramo restante, el cual unirá la estación de bombeo Toro Orá con el acceso a Puerto Pilcomayo.
Cota de Seguridad por Encima de los Registros Históricos
Ante la inquietud sobre la suficiencia de la altura actual de las barreras frente a eventuales eventos climáticos severos, el ingeniero Díaz Pona precisó que, tras contrastar los datos topográficos con la máxima crecida histórica registrada en el año 1983, el nivel actual de las defensas ofrece un margen de seguridad adecuado.
"Lo que está registrado como máxima crecida en el hidrómetro del Puerto Pilcomayo, en cotas IGN, es aproximadamente de 61,50 metros. Hoy en día, las cotas de la defensa varían entre los 62,60 y los 63 metros", explicó el funcionario.
Esto significa que la estructura actual se sitúa, de manera general, entre 1,10 y 1,50 metros por encima del pico histórico de 1983. Asimismo, Vialidad Provincial ha adoptado para los nuevos proyectos una cota mínima de diseño de 62,80 metros, garantizando así un reaseguro de 1,30 metros de revancha mínima sobre la mayor inundación de la que se tiene registro. En los sectores donde la altura actual supera dicha cota, la estructura se mantiene inalterada para preservar los niveles de protección superiores.
Sanamiento de Cárcavas y Terminación con Ripio
El plan de obras contempla no solo el desmalezado y el movimiento de suelo, sino también el saneamiento profundo de las deficiencias estructurales detectadas. El proceso incluye la eliminación de suelo no apto y el posterior relleno y compactación con material seleccionado en las zonas afectadas por cárcavas —erosiones profundas en el terraplén causadas por la presencia prolongada de agua o el lavado de materiales—.
Como etapa final, se prevé la aplicación de una capa de rodamiento de ripio a lo largo del coronamiento de la defensa. La calzada contará con un ancho mínimo de 5 metros, asegurando la transitabilidad de los vehículos de asistencia y mantenimiento. Debido a la morfología propia de las defensas y la existencia de rampas de acceso, el ancho del ripio presentará variaciones adaptadas a la disposición geométrica de cada sector.
Continuidad de los Trabajos y Coordinación Local
Las tareas de conservación se ejecutan mediante una estrategia mixta que combina la intervención de empresas locales contratadas para sectores específicos y la labor por administración directa de la Dirección Provincial de Vialidad, a través de su Distrito Norte.
El ingeniero Díaz Pona ratificó el compromiso de la institución de dar continuidad a este esquema de mantenimiento permanente, priorizando aquellos tramos que requieran una restitución inmediata de sus condiciones de estabilidad y transitabilidad para llevar tranquilidad a los vecinos de las zonas ribereñas.