
MULTITUDINARIO ENCUENTRO Y ACOMPAÑAMIENTO EN LA CIUDAD
La conmovedora despedida pastoral de Monseñor José Vicente Conejero Gallego en la solemnidad mariana de Formosa, uniendo la herencia teológica del Concilio Vaticano II y la transición histórica de la Iglesia local.
La feligresía formoseña fue testigo de una jornada histórica y de altísima intensidad espiritual en la tradicional celebración en honor a su Santa Patrona, la Virgen del Carmen.
El solemne encuentro anual, que año tras año congrega a miles de devotos procedentes de todos los puntos de la geografía provincial, adquirió este año una trascendencia inusitada y conmovedora. No se trató únicamente del habitual tributo de piedad popular, sino de un verdadero hito en la historia de la Iglesia local, marcado por el anuncio imprevisto de su pastor diocesano, Monseñor José Vicente Conejero Gallego, quien se dirigió a su rebaño con la calidez de un padre que vislumbra el cumplimiento de una fecunda etapa de servicio.
A lo largo de su alocución, el prelado desplegó una profunda y madura catequesis que entrelazó la devoción trinitaria mariana, el inapreciable legado reformador del Concilio Vaticano II y la vivencia actual del Sínodo de la Sinodalidad. El clímax de la jornada se produjo cuando el obispo, amparado en las directrices canónicas relativas al límite de edad de los pastores, expuso su inminente relevo en la sede de Formosa, sumiendo a los presentes en un clima de profunda acción de gracias y recogimiento espiritual.